Propósitos post-veraniegos


Ya ha llegado el frío y con él los jerseys de cuello vuelto, la ropa de abrigo... y algún que otro kilito de más fruto del verano. Y es que los excesos de la época estival no perdonan:  los helados, las barbacoas, las terrazas (no las terrazas en sí sino lo que ponen en ellas), cervecitas, tapas, pinchitos, …) . No conozco a nadie que no termine las vacaciones pensando que se ha dejado el flotador puesto después de venir de la playa.  Pero que nadie se alarme, todo tiene solución.

Si bien es cierto que forma parte de los propósitos de año nuevo de millones de personas, intentar perder peso después de las vacaciones de verano se ha convertido en una tradición. Ya sabemos que lo mejor para ello es llevar una dieta sana, restringir el consumo de grasas, mucha fruta, mucha verdura... esto está muy bien para hacerlo siempre, pero realmente sin un poco de ejercicio los resultados se harán esperar y puede que no sean los deseados.

Y ahora llega el problema : ¿qué ejercicio nos ponemos a hacer en casa? ¿tendremos la suficiente constancia como para llevarlo a cabo? para la mayoría de las personas es difícil seguir una rutina de ejercicios sin una motivación que si puede encontrar en una gimnasio, dónde con monitores especializados podrán encontrar los ejercicios más adecuados según su estado de salud y sus capacidades físicas. Nada más fácil para encontrar el mejor centro que acceder a un buscador de gimnasios y elegir entre los más cercanos el que mejor se adapte a nuestros gustos y presupuesto. Porque no es lo mismo un gimnasio dónde se pracique taekwondo que otro dónde den clases de spinning, yoga o batuka. Una vez encontrado el gimnasio que más nos va, lo que hay que hacer es animarse y asistir asiduamente porque con pagar una mensualidad no vale, hay que ir y hacer ejercicio. Por nuestra salud.









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